jueves, 19 de junio de 2008

El origen de nuestra mitología: los CELTAS

A principios del año 600 a.C., en la Edad de Hierro, un pueblo de origen indoeuropeo invadió Europa, siendo los introductores de la nueva cultura La Téne, caracterizada por el uso del hierro y los ritos funerarios de inhumación. EL nombre de este pueblo, CELTAS tiene su origen en el griego KELTOI. Las personas integrantes de esta cultura era dolicocefálicos, rubios y de elevada estatura.

Fueron los primeros que formaron un Imperio en Europa central entrando en contacto con otros pueblos de los que asimilan otras formas de vida. La superioridad de sus armas, espadas de hierro, les dotó de un poder dominador, pero se mezclaron con los pueblos conquistados. Dominaron a los ligures en el centro y norte de la Galia, llegaron a las Islas Británicas y penetraron también en la península ibérica. Lucharon contra los etruscos en el norte de la península Itálica, en la de los Balcanes derrotaron a los griegos y saquearon el santuario de Delfos, llevando sus conquistas hasta Asia menor.

Nunca llegaron a formar un estado unitario. Con el desarrollo de la Tène, los celtas (denominados galos en el año 400 a.C.) invaden el valle del Danubio y parte de Asia Menor, aunque pronto empezaron a ser derrotados por los romanos, que al extenderse por el Mediterráneo y por Europa, colisionan. En el siglo III a.C., el imperio celta perdió su unidad y se desintegró en multitud de reinos independientes.

Se cuenta que los Celtas entraron en España por los Pirineos para después ocupar el norte y el oeste hasta poblar toda la península. Fueron rápidamente absorbidos por los indígenas, los íberos, dando lugar a la raza celtíbera.

Poseían una religión panteísta y misteriosa. Creían en la reencarnación o transmigración de las almas (metempsicosis) y en la existencia de otra vida después de la muerte, de ahí que enterraran a la gente con sus pertenencias (para que los pudieran usar en otra vida). Adoraban a los astros y a dioses superiores los cuales influían en su destino, de manera favorable o adversa. El culto lo practicaban en la naturaleza, bien en lo alto de la montaña o en los profundo y denso de los bosques. Hacían sacrificios humanos a sus dioses.

Eran una raza bastante belicosa, que en tiempos de paz se dedicaba a la pesca y a la caza, quedando las mujeres al cuidado de las tareas agrícolas y domesticas.
Las cosechas se repartían por igual entre todos los habitantes y estos estaban divididos en cuatro categorías sociales: sacerdocio, la nobleza o jerarquía guerrera, el pueblo y los esclavos.

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